martes, octubre 17, 2006

Revanchas personales

A veces a mi se da por estas cosas. De intentar esas mínimas revanchas que, si bien sé que no le van a ocasionar nada al destinatario (de hecho ni se va a enterar) me dejan la íntima satisfacción del deber cumplido.
Relato estas dos mías, que están ligadas al automovilismo.
Fui, soy y seré un fanático del Lole Reutemann. Cuando en 1981 perdió el campeonato mundial por un punto lloré y me banqué como un señorito las cargadas de todo el mundo. Qué podía hacer, tampoco me iba a estar peleando con todo el que se burlara...
Pero resulta que allá por 1990 la cerveza Bieckert sacó una nueva campaña de publicidad basada en el slogan “todo cambia”, y allí se veían distintas imágenes del pasado y del presente mostrando la modernización de distintas cosas de uso cotidiano. La campaña radial era igual, hablando de cosas que cambiaban del pasado al presente. Para esa época Lole ya era Gobernador de Sante Fe
El audio de ese aviso, haciendo alusión a la fama de segundón que se le adjudicó al Lole decía algo como
“¡¡Finallll del Gran Premio de Brasil, primero Emerson Fittipaldi, segundo Carlos Reutemann!!. ¡¡Finallll del Gran Premio de España, primero Niki Lauda, segundo Carlos Reutemann!! ¡¡Finallll de las elecciones en Santa Fe, primero Carlos Reutemann!! Todo cambia, Bieckert ya está para vos."
Recuerdo que cuando lo escuche, yo estaba en mi trabajo (una revista de arquitectura) haciendo unos dibujos, tenía a mi lado una radio portátil a la que me quedé observando y, como si les hablara a los creativos de esa campaña y a los encargados de marketing de Bieckert que la aprobaron, dije mirando hacia la radio Nunca mas tomo una Bieckert.
Y cumplí, con el tiempo sé que fue absorbida por Quilmes y terminó desapareciendo.
Tiempo después Shell, proveedora de lubricantes del equipo Ferrari, sacó una promoción en la que te vendían autos a escala para coleccionar (Ferrari obviamente). En esos momentos la Fórmula Uno estaba dominada por el equipo Williams que estaba equipado con el motor V10 de Renault. La dupla chasis-motor era espectacular y se aburrieron de ganar y salir campeones con Prost, Mansell, Hill y Villeneuve. Creo que solo Senna no salió campeón con ese auto porque tuvo la desgracia de matarse aquel 01 de mayo de 1994 en Imola...
Pero en fin, volviendo al tema, cuando Shell sacó la promoción de los autos coleccionables, al tiempo Renault pone una propaganda en la calle (refiriéndola a la otra campaña) que decía “Nuestros autos también sirven para coleccionar, carreras y campeonatos”
Yo leí el aviso, y me invadió una, como decirlo, simpatía tal vez, sonreía y pensaba “pobrecitos, se están comparando con Ferrari, criaturitas de Dios. Nunca voy a tener un Renault”
Olvidé decir que mi sangre es roja, no por un motivo biológico, sino porque es el color de las Ferrari. O sea se metieron con quien no debían.
Todos tenemos nuestras locuras ¿no? Si alguien se toma revanchas personales como estas, le invito a que, si puede y quiere, las comente.

5 comentarios:

Pitoti2 dijo...

Suelo acometer ese tipo de quijotadas contra lo que me parece mal y es así como nunca he retornado a un lugar en que me atendieron mal, del rubro que sea, y me encargo de hacerle mala fama con los que conozco.

Luciano dijo...

Uh, me cachaste, la tengo que pensar a esta.

Jesús dijo...

Algunos anunciantes se pasan de listos y hunden sus productos. Aunque la autentica venganza hubiera sido comprarse un Ferrari.

Hurricane dijo...

Pitoti: Yo también la emprendo de esa forma a veces.

Luciano: OK, espero tu respuesta.

Jesús: Ya llegará ese momento. Manejar una rossa debe de ser sublime...

Flor dijo...

No se me ocurre nada por ahora. Lo unico que puedo decirte es que esta perfecto eso que hiciste, el no tomar mas Bieckert, etc. Eso es ser fiel a nuestras convicciones, jeje.
Es verdad lo que dice Jesus, eso de que los anunciantes se pasan de listo y hunden sus propios productos. Totalmente de acuerdo.

PD: yo tenia esa coleccion de Ferrari y eso que soy mujer. Venian en varios tamaños y se abrian las puertitas. La unica que quedo fue una amarilla, del resto... no se nada.