lunes, diciembre 03, 2007

Agridulce

Algunas visitas y algunos hechos generaron que estuviera las dos últimas semanas medio borrado del blog y el chat.

El miércoles 21 cumplió 15 años mi hija mayor y en esa semana (del lunes al jueves) vino su padrino, un flaco amigo mío, con quien hemos vivido muchas cosas y que también nos hemos acompañado en diferentes instancias. Como en tantos otros momentos, parece que apenas ayer, en la puerta de mi casa y luego del brindis posterior a mi casamiento por civil, le dije ya te imaginarás que vos vas a ser el padrino de mi primogénito…

Una de las variables de la visita de mi amigo era que nosotros estuviésemos juntos. Hacía tres años que no nos veíamos, no todo pasaba por el cumple.

Hablamos y hablamos y hablamos y hablamos. Y charlando con él vomité una frase muy sencilla, pero que no me surgía a pesar de sentirla como cierta.

Qué año de mierda que fué este…

Llegó el lunes y estuvo con la ahijada, el martes cenamos juntos y luego nos fuimos a tomar algo para seguir hablando, a eso de las 02:30 cerraban el lugar donde estábamos y volvimos para mi casa, a las 05:00 de vuelta arriba para ir al laburo.

El miércoles era el cumple y a la tardecita nos fuimos a la casa de las nenas, se brindó, comimos algo, vinieron los abuelos por parte de la madre, estaban también unos cuantos amigos & compañeros de mi hija. Todo bien (menos yo).

A eso de las 00:30 nos fuimos, el flaco me pregunta ¿Qué hacemos? A lo que respondo Vamos a tomar algo, me quiero hacer bien mierda.

Otra vez al mismo lugar seguimos hablando y jodiendo y él aguantando mi catarsis. Pero para alguien como yo, que solo toma cerveza si de alcohol hablamos, tres Negroni fueron más que suficiente.

Volvimos para mi casa, yo totalmente partido al medio, preparó un café que obviamente no resistí y me hizo largar el resto de alcohol que tenía revolucionándome el estómago.

El jueves a eso de las 06:00 lo pasaron a buscar (porque volvía mediante un vuelo vía Ushuaia) y se volvió para Capital y ese mismo día llegó mi vieja, la fui a buscar al aeropuerto (porque no fui a trabajar) y la llevé para mi casa. Durante esos días aprovechamos para hablar sobre bastantes cosas y también para que viera a sus nietas.

El viernes 30 llegó mi viejo, cuando regresé del trabajo el ya estaba en casa. Esa noche cenamos los tres juntos y al otro día, luego de que yo volviese de la clase de cierre de portugués, los llevé a la casa de las nenas.

El sábado a la noche se realizó la fiesta de 15 y fue, realmente, una fiesta. Los chicos lo pasaron bárbaro, no pararon de bailar en toda la noche y el ver a mi niña tan grande y tan linda me hizo inmensamente feliz.

Cuando todo terminó, y llevábamos en diferentes autos las cosas que habían sobrado para la casa de las nenas, mi ex me acercó para mi casa, hablábamos de diferentes cosas y faltando una cuadra para mi casa le dije

Qué hermosa estabas…

Qué? (No oyó bién porque atiné a decirlo mirando por la ventanilla y con un hilo de voz, no había tomado nada, pero no daba más).

Que estabas muy linda.

Intercambiamos algunas disculpas por cosas que habían pasado durante la semana, me bajé, en casa estaban mis viejos que se habían vuelto un rato antes. Por suerte apolillaban.

Anoche en casa de las nenas chateaba un rato y al encontrarme con una amiga bloguera, le comentaba algo de todo esto y como único consejo ante una situación similar (aunque no se quien soy yo para darlos), le decía que corte vínculos lo antes posible. No hace falta llevarse mal, pero sí intentar al menos buscar lo propio. Hay quien puede hacerlo y quien no. En mi caso durante estos días se cumple un año de que se planteó el no va más, y todavía no pude.

sábado, noviembre 17, 2007

Genial

Tipos como estos no se tienen que morir nunca.
Recién acaba un reportaje en Radio Continental a Antonio Carrizo, creo que no duró mas de cinco minutos. En ese lapso adquirí mayor riqueza de la que contenía todo lo que pude escuchar y ver en radio y televisión en los últimos quince días.
Comentó acerca de sus reportajes a Borges, los chismes que el escritor le contaba, que solía empezarlos con un ¿se enteró?
Y habló sobre la lectura, no solo aquella que tenemos delante de páginas escritas, sino también la lectura que hacemos de una conversación, de la gente que nos rodea, de todo aquello que concurre a nosotros.
Dijo: El que lee ejerce una forma de curiosidad y, qué quieren que les diga, me emocionó.
Qué frase, qué contundencia, por Dios...
Saludos a todos

jueves, noviembre 15, 2007

Die Ehre Gottes Aus Der Natur

Como me hace hervir la sangre...
Esos acordes de Beethoven, donde parece que no entra ni una nota mas. Alguna vez en una biografía el autor citaba que, si bien Don Ludwig era sordo, escuchaba con el corazón.



Tuve la suerte de cantarlo, en castellano, hace unos años. No puedo evitar escucharlo y volver a cantar una y otra vez la parte de bajos.
La versión está linda, aunque tiene mucha mas polenta si el acompañamiento es con el órgano de tubos.
Saludos

viernes, noviembre 09, 2007

Un cuento

Al poco tiempo de haber llegado a la isla, uno de los diarios que aquí se editan hizo un concurso de cuentos. Mitad por curiosidad y mitad porque no tenía otra cosa que hacer se me ocurrió participar. Por supuesto, ni figuré.
Aquí transcribo mi único cuento hasta el día de hoy.

EL HINCHA EN BLANCO Y NEGRO

Los abuelos suelen ser una fuente de información sobre el pasado. Relatan anécdotas, historias y experiencias tanto propias como transmitidas. Muchos chicos sienten la curiosidad de averiguar a través de ellos datos sobre temas que por su antigüedad no conocieron, y saber cómo era antes tal o cual cosa. Santiago es uno de estos investigadores.

Durante las visitas a los abuelos, que junto con sus padres Santiago realiza casi todos los sábados por la tarde, siempre hay un rato para que Eduardo (así se llama el abuelo) cuente algo interesante. Hechos que para su nieto resultan sorprendentes por lo curiosos o risueños. Entonces él, entre las historias que le narra su abuelo y la merienda que le ofrece su abuela, disfruta de una tarde de novela. Casi siempre, antes de comentar algún hecho, don Eduardo se pasa la mano por su cabeza (mitad calva, mitad canosa), entrecierra los ojos un poquito – como quien busca enfocar mejor- e inicia el relato.

Ya habían conversado sobre la tele en blanco y negro, las obras de teatro por radio y los tranvías. Ya el abuelo le había relatado varias veces aquel viaje de su juventud a Mar del Plata en esa especie de colectivo sin techo al que, por su forma, le llamaban bañadera.

Pero la mayoría de las veces los recuerdos del abuelo rumbean para el lado futbolero. Al nieto le gustan todas las historias, pero cuando su nono habla de fútbol (o fulbo como suele mencionarlo) el nene observa que los ojos del abuelo toman un brillo especial, como si lo que relata lo estuviera viviendo nuevamente. Le ha contado acerca de equipos que en su opinión hicieron época, como la máquina de River, el Racing de José, ó el Huracán de Menotti. Revivió con él goles y hazañas de jugadores inolvidables. Todas referencias de un fútbol criollo que el abuelo pudo ver en vivo y en directo, como hincha y espectador.

Santiago tiene doce años. Cuando él nació, Argentina ya había obtenido sus dos campeonatos mundiales de mayores. Vio por la tele los diferentes campeonatos mundiales juveniles para diversas edades, también observó muchos amistosos, alguna que otra edición de la Copa América y, siendo que en la mayoría de las veces Argentina era protagonista, creyó que siempre había sido de esa forma, que los seleccionados argentinos eran candidatos naturales en todo cuanto disputaran. Él pensaba que la celeste y blanca salía a la cancha y los rivales temblaban. Si bien sufrió frente a la pantalla el baile que nos dieron los colombianos en aquella olvidable tarde del 0-5 en el Monumental, y aunque el abu le había comentado en voz baja, como si no quisiera acordarse, del desastre del mundial de Suecia en el ’58, para él eran solo hechos aislados.

Un sábado a la mañana, Santi (como lo llaman sus papás) ya había desayunado y empezaba a incursionar en el aburrimiento, cuando de un pilón de revistas viejas que su padre guardaba, tomó una cualquiera y se puso a hojearla. Esa revista ya la había leído muchas veces, pero esta vez reparó especialmente en una foto, seguramente ya vista en otras tantas oportunidades, aunque en esta ocasión un detalle al que antes no le había llevado el apunte lo sorprendió. Se guardó el ejemplar para mostrárselo esa tarde al nono, como una curiosidad.

La foto en blanco y negro muestra un jugador de la selección argentina que acaba de patear un tiro libre, el arquero del equipo rival está terminando su vuelo tratando de atajar la pelota (hasta aquí no hay nada extraordinario). Por detrás de esta imagen se observa la tribuna llena de público (tampoco esto significa nada especial). Pero en esa tribuna colmada puede distinguirse perfectamente a un espectador con sus brazos en alto festejando el golazo de tiro libre. Uno solo entre todos los demás.

“Que cosa rara”, pensó Santiago, “¿Este tipo está gritando solo?”

Algunas horas después, mientras estaba terminando la chocolatada que le ofrecía la nona y los padres tomaban mate, le mostró la revista al abuelo. Observando la foto en cuestión y con una sonrisa en los labios, don Eduardo cumplió con la ceremonia de alisar sus canas, entrecerró los ojos y le dijo a su nieto
“¿Te acordás, Santi, cuando te comenté que no siempre fuimos candidatos en todo?. Esta foto es de un partido en el que fuimos como punto y terminamos siendo banca”

Eduardo empezó con el relato de un partido que los seleccionados de Alemania Occidental y Argentina jugaron en el estadio olímpico de Munich en febrero de 1973. En esos momentos Alemania ya era una gran potencia futbolística, venía de ganar copas europeas y era el organizador del campeonato mundial a disputarse en el año siguiente, que también lo tendría como Campeón.

“Esos gringos le hacía cinco goles a cualquiera.” – Recordaba Don Eduardo – “Tenían un arquerazo que se llamaba Maier, después jugaban monstruos como Vogts, Overath, Breitner y sobre todos estos, Beckenbauer. A lo mejor ni idea tenés de quienes te hablo Santi, pero te pintaban la cara de todos los colores...”

“ Nosotros fuimos con una selección que estaba tratando de armar Sívori. Era un lindo equipo, con muchos de los mejores jugadores que teníamos en esa época. Beto Alonso, Ghiso, Brindisi, el inglés Babington, Avallay, Quique Wolff y otros más”

“Imaginate la sorpresa de todos cuando a los quince del primer tiempo íbamos ganando dos a cero, después en el segundo tiempo nos pusimos tres a cero. Pero ojo Santi, jugando bien, ni hicimos el catenaccio de los tanos, ni nos colgamos del travesaño. ¡Les salimos a jugar de igual a igual y les estabamos ganando en su cancha!”

El abuelo hablaba y movía las manos como queriendo remarcar cada frase, al recordar algunas jugadas se ponía de pie e imitaba los movimientos de los jugadores.

“La foto que ves en la revista es del segundo gol. Un tiro libre donde Alonso acarició la pelota como si en el botín tuviese una mano. Tené en cuenta Santi, que en 1973 era todo muy diferente en materia de fútbol. Nosotros estábamos creciendo, Argentina ya era conocida a nivel de equipos pero no tanto por los seleccionados. Cuando fuimos a jugar a Munich sabíamos que era un partido muy dificil porque los capos eran ellos. Los argentinos que estaban allá habrán vivido esa visita de nuestra selección como algo muy especial. Y ese hombre que está festejando entre tantos alemanes sorprendidos, fue testigo privilegiado de una victoria por tres a dos que durante mucho tiempo fue recordada por lo sorpresiva”

Santiago escuchaba atentamente a su abuelo. Cuando éste hizo silencio, se quedó pensativo unos instantes asintiendo con la cabeza.

“Ya entiendo. Después empezamos a ser mas poderosos, vinieron los títulos mundiales, creímos que teníamos que ganar siempre, y nos empezamos a olvidar de disfrutar partidos como estos, ¿no, abu?”

Don Eduardo sonrió con satisfacción, mediante un simple recuerdo futbolístico estaba ayudando a que su querido nieto comprendiera que siempre se empieza de abajo, y que no hay que olvidarse de la etapa donde no se es tan conocido. Porque cuando hay finalmente un reconocimiento, antes hubo que trabajar mucho para ello.

“Si, Santi, muy bien, porque si te la creés, en algún momento va a venir alguno que quiere crecer, te va a ganar en tu cancha, y te va a hacer acordar a la fuerza que, como alguna vez te comenté, el chueco Fangio decía que hay que trabajar para ser campeón, pero nunca sentirse campeón.”

Santiago volvió a mirar la foto y se detuvo una vez más en aquel solitario y desconocido hincha en blanco y negro. Pudo imaginarse la tensión que habrá sentido al dirigirse, seguramente sin mayores pretensiones, hacia el estadio. Pudo también imaginar la alegría y sorpresa con la que, al terminar el encuentro, habrá regresado a su casa. Alegrías sencillas y perdurables.

Como las que puede brindar el fútbol.

miércoles, noviembre 07, 2007

¿No me digan?

Hoy leí una noticia sobre una encuesta en la que fueron votados los mejores 100 futbolistas de la historia. Pelé figura como primero y Diego como sexto.

Tal vez la hicieron entre los habitantes de la isla de Java.

Quizá votaron exclusivamente brasileños.

No me cabe duda que analizaron exhaustivamente todos los datos que figuran en la nota, como para determinar la ubicación de cada futbolista. Y de lo que tampoco dudo, es de que los votantes jamás, jamás, se emocionaron mirando un partido.

Nunca nos vamos a poner de acuerdo con los brasileños, esto está claro, ellos seguirán sosteniendo a Pelé y nosotros a Maradona. A Pelé le ayuda, a los ojos del mundo, el haber sido mucho mas "políticamente correcto" que Diego. Por si alguien no lo recuerda, sugiero buscar aquellas imágenes de la final del Mundial '94 en EE.UU. con don Edson Arantes luciendo una corbata con los colores de la bandera del país anfitrión.

Pero que entre ellos dos, exclusivamente, se dirime quien fue el mejor, creo, supongo (y espero) que no haya dudas.

Por lo pronto, alguna vez escuche a Victor Hugo decir algo que me encantó, y que es facilmente entendible cada vez que volvemos a saborear el gol contra los ingleses, cuando aparecen fotos de su tobillo durante Italia'90, cuando analizamos las veces que volvió de lesiones o suspensiones y siempre a su nivel, cuando también podemos ver la devoción para con él que se mantiene inalterable en Nápoles.

Dijo El mas grande jugador de fútbol fue Pelé, porque Diego, Diego jugaba a otra cosa.

jueves, noviembre 01, 2007

Hijas de tigre...

Tengo dos hijas, que en este mes que se inicia cumplen 15 y 13 años. Están (como corresponde) metidas en su mundo, sus amigos, la música que les interesa (por fortuna no es cumbia) y todo lo que tienen que hacer personas de esas edades, incluyendo no soportarse, discutir a rabiar muchas veces con la madre y, en ocasiones, no hacerme el menor caso.

Pero siempre hay un detalle que matiza absolutamente todo, y hace que el deseo de revolearles algo no se lleve a cabo.

Hace algunos días mi hija menor estaba en mi casa y, observando un libro que yo tenía sobre la mesa (Triste solitario y final, de Soriano) leyó el nombre de la editora.

Qué grande... es la misma de mis libros de Agatha Christie

El domingo pasado yo estaba a la noche en casa de ellas, habíamos terminado de cenar y mientras me encontraba lavando los platos, la mayor veía el programa de Felipe Pigna.

Este tipo es un grosso... refiriéndose a los conocimientos del historiador.

En ambos casos, casi me degüello con mi sonrisa.

viernes, octubre 26, 2007

Verdún

Alguna vez comenté que parte de mi relación con la historia pasa por el sentido del tacto y la presencia. Y hace poco, en una conversación, me daba cuenta de en qué medida la historia me condiciona otros factores, por ejemplo el interés de conocer lugares.

De tener oportunidad de viajar, las dos ciudades que primero quisiera conocer son Brujas y Dresde. En ambos casos por motivos históricos. De diferentes sitios en el mundo hay algunos que, creo yo, solamente se me pueden ocurrir a mi.

La sensación de estar en un sitio donde “pasó” algo que está en los libros, me resulta inigualable.

Entre muchos lugares de esta clase, rescato uno en especial


La foto la bajé del Google Earth, se trata del osario de Douaumont. Fue, entre varias otras imágenes, la que mas me movilizó.

El osario se encuentra junto a un cementerio militar. Ambos están enclavados en el lugar donde se desarrolló la batalla de Verdún durante la I Guerra Mundial.

Verdún fue planeada por los alemanes para desangrar el ejército francés. Su duración (21/02/1916 al 11/12/1916) determinó que ambas partes sufrieran pérdidas terribles en cuanto a cantidad de soldados. Al finalizar la batalla las posiciones iniciales prácticamente no habían sufrido gran modificación.

Verdún fue un ejemplo de lo terrible de la guerra de trincheras, las posibilidades de reabastecimiento durante los combates eran muy limitadas y, por supuesto, los reabastecedores eran un blanco buscado por los fusileros de ambos bandos, los obuses removían constantemente la tierra que estaba sembrada de cadáveres cuya evacuación era imposible, de modo que los sobrevivientes combatían, prácticamente, en una fosa común, rodeados de cuerpos en descomposición.

En la actualidad, en la zona se pueden visitar los restos de algunos fuertes, el cementerio y el osario, también hay un templete construido sobre un sitio denominado “trinchera de las bayonetas” del cual hay distintas versiones, se supone que es un grupo de soldados que quedó sepultado en vida cuando los obuses nivelaron la línea de trincheras donde ellos estaban y, al estar los fusiles apoyados en el borde de la zanja, quedaron solo las bayonetas sobresaliendo. De esta forma ubicaron su posición luego de los combates.

El libro “El Húsar” de Pérez-Reverte es una descripción muy buena entre la diferencia que existe entre lo “romántico” de ir a pelear, matar y morir por la patria, el Rey, o quien sea, y lo que efectivamente ocurre en batalla, dado que el protagonista del libro señala que lo que hay es “sangre, barro y mierda”
Verdún significó la muerte de aproximadamente 250.000 soldados y heridas para otros 500.000, se utilizaros cañones, lanzallamas, gases asfixiantes, fusiles, bayonetas, palas, uñas y dientes. Todo fue válido en Verdún.

El osario se construyó para depositar allí los restos de 130.000 soldados de ambas partes qué jamás fueron identificados.

Y la pregunta que puede surgir en alguien es ¿a vos te gustaría visitar ese lugar?

Por supuesto que si, cada loco con su tema. Caminar por Verdún, ver todos esos sitios e internamente sentir “fue acá”

domingo, octubre 14, 2007

El gran invento

Mayor que la Teoría de la relatividad, la evolución de las especies o las leyes de termodinamia.
Qué me venís con la rueda, la escritura o la imprenta... esas son todas pavadas.
Superior al by pass coronario o a cualquier vacuna.
Hasta te digo más, no será mejor, pero se le acerca al segundo gol del Diego contra los ingleses.

El gran invento de la humanidad es ese bendito elastico adosado a la (hasta ese momento) siempre escurridiza sábana de abajo.

Ahora, yo pregunto: ¿cómo se supone que se plancha una sábana con elástico?

El viernes traté de planchar dos de ellas. Consumí casi un apresto Robin completo, por poco fundo mi plancha y trabajé intensamente la musculatura de mis brazos, hombros y dorsales. El resultado fueron dos frustrantes masas informes.

Y a quien piense que las sábanas no se planchan... vade retro, barbari

viernes, octubre 12, 2007

¿Cual patria?

Ante otro aniversario del inicio de la conquista, ayer estaba escuchando Que viva la chacarera del negro Fontova.

Nos matan siempre nos matan
Nos tiran con lo que tienen
Nos venden las pastillitas pa’
Que no nazcan los nenes.
Pero nos queda la tierra
Pa’ que paguen lo que deben.


Seguimos siendo los pobres
Somos subdesarrollados
Pero basta de colonias
Ahorita estamos cansados
Antes de los españoles
Éramos civilizados.


Por eso te pido hermano
Que escuches mi chacarera
Que es música de tu tierra
Que es música verdadera
Herencia de quechuas, turcos
Raza, esperanza y bandera


Arriba los corazones
Abierta nuestra frontera
Alegría pa’ mi pueblo
Gente que lucha y espera
Que vivan los argentinos
Que viva la chacarera.


De a poco vamos creciendo
Nos vamos haciendo grandes
Metiendo hombro con hombro
Matando miedos cobardes
Solo peleando la vida
podemos ir pa’ delante.


Juntitos vayamos todos
Bailando esta chacarera
Pa’ poder ver al invierno
Vestido de primavera
Sacame a los que me sacan
Virgencita milagrera


Que bueno vernos contentos
Con lo poco que nos queda
Corrientes yo te devuelvo
Mi sangre chamamesera
mandinga hizo las trincheras
Tata Dios la chacarera!!!


Arriba los corazones
Abierta nuestra frontera
Alegría pa’ mi pueblo
Gente que lucha y espera
Que vivan los argentinos
Que viva la chacarera


Los métodos de conquista han variado con el transcurso de los siglos, los conceptos y objetivos finales, no.
Ayer era la invasión, hoy es la compra. Alguna vez escuché de un analista político (no recuerdo quien) que gran parte del milagro español se llama Repsol-YPF
Por supuesto que las responsabilidades son compartidas, no podemos presentarnos como víctimas eternamente, también nosotros tuvimos lo nuestro. Recuerdo perfectamente aquellas transmisiones de fútbol donde José María Muñoz se refería a España como “la madre patria”.

Viva mi patria, carajo!!!

Saludos a todos

jueves, octubre 04, 2007

Cuando empezamos a reformar el cielo

Hoy hace 50 años empezó la aventura espacial.


El 4 de octubre de 1957 la Unión Soviética puso el órbita el satélite Sputnik, esto significó que el hombre ya excedía con sus logros la superficie de la tierra y se animaba a mas.

En una oportunidad, durante una teórica en la facultad, un docente nos expresaba: Ustedes no se imaginan lo que era para nosotros saber que ya el cielo era diferente, porque allá arriba había dando vueltas algo fabricado por el hombre.

Supongo que algo similar habrá sido para aquellos que pudieron seguir la transmisión de la llegada del hombre a la luna. Lo que puedo recordar perfectamente era como estaba yo en 1976, cuando las Viking 1 y Viking 2 de la NASA descendieron en Marte y empezaron a enviar imágenes. Nuestra maestra (yo cursaba 4° grado) nos alentó a que armáramos una carpeta con recortes de los diarios y los datos que iban surgiendo. Por supuesto que lo hicimos y reunimos una cantidad bastante interesante de información, dentro de lo poco que había disponible por aquellos días.

En un par de oportunidades tuve la ocasión de observar a través de un telescopio. El primer planeta que vi fue Saturno, luego Júpiter y algunas de sus lunas, y también nuestra luna. Siempre tuve la sensación de poder tocar esas maravillas que observaba, las sentía tan cerca a pesar de estar tan lejos. Una sana envidia me invadía cuando le pedía al encargado del telescopio que me mostrara uno u otro objetivo y él, simplemente mirando el cielo, ubicaba el lugar y hacia allí lo dirigía. Yo apenas distingo alguna constelación y al lucero...

martes, octubre 02, 2007

Reincidencias

"I've missed more than 9000 shots in my career. I've lost almost 300 games. 26 times, I've been trusted to take the game winning shot and missed. I've failed over and over and over again in my life. And that is why I succeed."

Michael Jordan

He fallado mas de 9000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 juegos. En 26 ocasiones me dieron la confianza para hacer el tiro del triunfo y falle. He fallado una y otra vez en mi vida. Y por eso he triunfado.

Alguna vez leí que algo parecido dijo Thomas Alva Edison respecto de sus fallos, mientras experimentaba con la energía eléctrica.

Me encanta (y envidio) este tipo de reflexiones. A veces uno se rinde tan fácil...

viernes, septiembre 21, 2007

Me estás verseando

El lunes pasado, en el programa El Gen Argentino tuvo su lugar la elección entre Fangio y Diego. Durante la emisión hubieron diferentes personajes que daban su opinión sobre los protagonistas, contaban anécdotas, etc.

Todo bien. Pocas cosas hay que me agrade tanto como escuchar hablar a alguien que sabe mucho sobre un tema (cualquiera sea). Ahora, cuando me doy cuenta que ese alguien me macanea, sin necesitarlo dado que sabe en serio, echa tierra sobre todo lo demás.

Hace algunos años, Juan Fazzini en una transmisión de Fórmula Uno comentó sobre una formación del equipo Ligier, con Jacques Laffite y Jean Pierre Jabouille. En ese momento recuerdo que pensé "Jabouille nunca corrió en Ligier" pero lo tomé como un simple error, de los que tiene cualquiera, y más en una transmisión en vivo, donde se está atento a otras cosas.

Durante la emisión del lunes, en algunos momentos apareció Fazzini con anécdotas y opiniones, todo bárbaro hasta que lo agarré.

Resulta ser que al inicio del Gran Premio de Mónaco de 1950 se produjo un accidente que involucró a nueve máquinas. Fangio evitó, al llegar a la vuelta siguiente al lugar, llevarse por delante alguno de los autos por su perspicacia y su buena memoria.

La explicación de Fazzini fue la siguiente: Las máquinas estaban en llamas por el accidente y al aproximarse al lugar, Fangio conociendo el distinto color del humo cuando se quema aceite o caucho, pudo disminuir la velocidad para pasar sin verse involucrado.

Mientras lo escuchaba pensaba "me la estás dibujando... y esta no es en vivo, tuviste tiempo de pensarla mejor... me estás macaneando..."

Lo real (explicado por el mismísimo Chueco en el libro que sobre él escribió R. Carozzo y también en la película "Fangio") fue que en la vuelta siguiente al accidente venía peleando la punta con Villoresi y al estar llegando a la curva Tabac, le llamó la atención que el público no los miraba a ellos (que eran primero y segundo) sino que les daba la espalda, entonces dedujo que algo había pasado después de esa curva. En ese momento recordó una foto que le mostraron de un accidente con varias máquinas durante la década del '30 en ese lugar. Con esa imagen en la cabeza disminuyó la velocidad y alcanzó a frenar antes de meterse entre los autos que estaban enredados más adelante. Sin bajarse de su Alfetta empujó la rueda de uno de esos coches para abrirse paso y pudo seguir adelante. Terminó ganando esa carrera y fué su primer victoria en Fórmula Uno.

Ni aceite quemado, ni caucho ardiendo, ni máquinas en llamas, ni nada de lo que verseó Fazzini.

Los detalles los conozco dado que el libro que mencioné lo tengo en casa y lo sé de memoria. La película la tuve grabada hasta que arruiné el video de tanto pasarlo.

Tal vez la que hizo Fazzini es aplicable a nuestro "Gen", chamuyar para parecer que sabemos mas de lo que sabemos.

miércoles, septiembre 12, 2007

Hola, lector, cualquiera que tú seas.

Hace pocos días terminé de leer Sueños y Discursos un breve libro de don Francisco de Quevedo y Villegas.
Yo no sabía que en la antigüedad se emitían notas que “autorizaban” por así decirlo la publicación de tal o cual libro. Estas notas versificadas están insertas como pequeños prólogos en el libro, y hubo en especial una, que me provocó una piel de gallina que me debe haber durado, sin exagerar, unos diez minutos.

De doña Violante Misevea, soneto a todo lector de estos sueños en defensa y alabanza del autor

Hola, lector, cualquiera que tú seas,
Si aquestos Sueños a leer llegares
Y de la vez primera te enfadares,
Segunda, por tu vida, no los leas.
Si te tocan y acaso los afeas
Con que sueños son sueños, no repares,
Que si como aquestos son los que soñares
No pecarás, a fe, aunque en sueños creas.
Pero si no te tocan, ve volando
Y di a todas las gentes que los gusten,
Que el premio es flor que esconde un basilisco,
Y que no murmuren más de de don Francisco,
Ignorantes, ni es bien que a él se ajusten:
Durmiendo sabe él más que otros velando.

Sueños y Discursos fue publicado en 1627, y esta señora, Violante Misevea (quienquiera que haya sido) al hablarle a ese lector me estaba hablando a mí. En ese momento era como si la escuchara y no podía contener la sonrisa, sospechando lo que disfrutaría ese libro.
De modo que, como ella recomendó, no puedo hacer menos que ir volando, y decir a todas las gentes que los gusten.
Y a usted, doña Violante, bueno es decirle que trescientos ochenta años después de haber escrito esas líneas, buena sigue siendo para recomendar literatura.
Saludos

viernes, septiembre 07, 2007

Como un Stuka

Uno de los aviones mas temidos de la II Guerra Mundial fué el bombardero en picada alemán Junkers Ju 87, mas conocido como Stuka (El nombre real era Sturzkampfflugzeuge, pero la pronunciación me la imagino difícil hasta para los alemanes).

Según las numerosas descripciones que existen, los Stuka volaban en formación sobre el objetivo, y luego efectuaban un picado (como un águila) directo hacia el lugar donde arrojaban su bomba.


A su vez, estaban equipados con atronadoras sirenas que se activaban durante el picado, de modo que también generaban terror por este medio. Alguna vez alguien que los vió atacar, me refirió que daba la sensación que el avión apuntaba en forma individual a cada persona, a eso se le sumaba el efecto de las sirenas.


Ciudades y pueblos de Polonia, Bélgica y Francia los sufrieron durante la primera etapa de la guerra, luego le tocó el turno a la URSS.


Esto no es una semblanza ni un homenaje, todo lo anterior es simplemente una pantalla. Hoy me siento así. Sin atacar a nadie sin soltar bombas y sin hacer sonar sirenas.




Pero en picada

domingo, septiembre 02, 2007

Ser coreuta

Es una experiencia que, realmente, es recomendable.
Pero tiene un secreto que parece una obviedad, aunque resulta indispensable para poder hacerlo correctamente y formar parte del conjunto, porque en definitiva, de eso se trata un coro.
El coreuta tiene que aprender a cantar escuchando. Tiene que entender que no puede sobresalir ni esconderse, y ojo que no es fácil.
Yo empecé a cantar en coros en la Iglesia donde concurrimos, al principio me costaba bastante por un tema de timidez pero una vez en un ensayo, empecé a dejar de esconderme detrás de las voces que cantaban mejor y a desarrollar mi propio canto.
Hasta allí, todo en orden. Pero resulta que un sábado fuimos con algunos amigos a ver un recital de coros universitarios. Esa noche me encontré con un universo que realmente me encantó, pude escuchar y disfrutar otras variantes de aquello que yo ya previamente hacía.
Básicamente un coro está dividido en distintas voces (la denominación correcta es cuerdas) lo usual es que sean dos femeninas (sopranos y contraltos) y dos masculinas (tenores y bajos).
Dentro de las cuerdas femeninas, las sopranos llevan en la mayoría de los arreglos la melodía y son la voz mas aguda. Las contraltos son aquellas voces femeninas mas graves, acompañan con sus tonos a las sopranos y, si bien al escuchar la parte de ellas en solitario no representa gran cosa, cuando cantan ambas voces juntas se puede apreciar el complemento.
En cuanto a nosotros, los tenores tienen a su cargo los tonos mas altos y los bajos son las voces masculinas mas graves. Quienes me han enseñado siempre me dijeron que el bajo es la "base" del arreglo coral, si falta el sonido grave falta el piso.
Yo tengo voz de bajo, y aquella noche, escuchando a los coros universitarios (todos de pocos integrantes) me quedé enloquecido con esos bajos que martillaban sus tonos en negro spirituals, zambas, piezas del renacimiento, chacareras y tangos. Pero lo fundamental, era que estaba disfrutando de un conjunto, lo escuchaba y podía irme con el oído a cada cuerda, prestando atención a aquello que cantaba cada uno. Justamente porque ellos se escuchaban entre sí.
Al año siguiente empecé la facultad. Una de las primeras cosas que hice fue averiguar donde y cuando ensayaba el coro para intentar anotarme. Hablé con el director, Maestro Gustavo Giménez, y me probaron. Luego fueron dos años con ellos que disfruté, aprendí, participé de varios conciertos (conociendo otros coros) y tuve el orgullo de que cada vez que el Coro FADU (Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo) estuvo, allí estuve también. Como simple detalle, recuerdo que en un recital que dimos en el Jockey Club de Junín, nos convidaron algo de comer cuando llegamos y en ese lugar probé el mejor jamón crudo que yo recuerde.
Pero, como en todas las cosas, hay que tener tiempo para dedicarle y no faltar el respeto a quienes también los hacen. Cuando ya no pude hacerlo mas como yo quería, lo dejé de lado hasta una nueva ocasión. Pasaron muchos años, y cuando vinimos a Tierra del Fuego, el Coro de la UTN también sirvió para despuntar el vicio.
Hoy en día no puedo dejar intentar cantar las partes de bajo en cualquier cosa que esté escuchando. Si estoy con Les Luthiers (cuyo bajo Jorge Maronna es un es-pec-tá-cu-lo) focalizo en lo que él canta y lo copio mientras escucho, por ejemplo, esa brevísima belleza que es el himno de la Universidad de Wildstone. En mi anterior oficina, solía colocar al Grupo Vocal Argentino, o a los Huanca Hua y (bajito, para no molestar) cantar una y otra vez sus interpretaciones.
Por eso es que el verdadero coreuta escucha, se ubica y canta. De esa forma la unidad de las cuerdas logra conformar un todo en la obra coral. Como ejemplo contrario, cuando cantan juntos los tenores líricos (Domingo, Carreras, Pavarotti) podrán sonar bien, de hecho lo hacen, pero no son un conjunto. Se reducen a tres solistas cantando juntos.
El ideal (desde lo sonoro) que yo tengo es un cuarteto de voces masculinas. Si alguna vez puedo participar de algo así... que bueno sería.
Saludos a todos

domingo, agosto 26, 2007

Qué grande estás...

Si parece ayer cuando, en el viaje a la luna de miel, hablábamos con tu madre acerca de cual sería tu nombre en caso que fueras niña. Todavía no existías. Once meses después te tuve en mis brazos.
Las dos primeras imagenes, en el vientre de ella, te mostraban primero en movimiento y luego quietita, con una mano detrás de la cabeza y chupándo los deditos de la otra. Nos preguntó el especialista, pero no quisimos saber tu sexo hasta que nacieras.
Tu nacimiento, tus primeros días, tu primer cumpleaños, tus berrinches, tus garabatos.
Aquella noche, en la que no tendrías mas de tres años, que te despertaste y viniste a nuestra cama. Como otras veces, pero esa noche sentí que se movían mis sábanas y eras vos tratando de treparte. Como otras veces las aparté para que subieras. Como otras veces me abrazaste y seguiste durmiendo.
Pero esa vez, por algo que no recuerdo, te sentí allí, tan chiquita, con tus brazos rodeándome que solo atiné a sonreir y pensar lleno de agradecimiento Señor... ¿cuanto vale esto?
Llegó tu hermana, después llegó el jardín y la escuela. Te dormías mientras yo te leía cuentos, cuando a la mañana a veces te levantaba para la escuela, te gustaba que te preguntase ¿Te declarás oficialmente despierta?
Siguieron los años, seguiste creciendo, pasaron los grados, aparecieron los amiguitos.
También llegó el momento de dejar Capital y venirnos a Tierra del Fuego, el corte con quienes teníamos allá, el buscar otra escuela aquí, empezar a movernos en un terreno desconocido, pero que auguraba un desarrollo mejor.
Luego fuiste señorita. No me lo quisiste decir y, por supuesto, no te culpo. Todo cambio trae aparejadas cuestiones muy internas, que son de cada uno.
La noche en que tu madre y yo les dijimos que no seguiríamos juntos, tu silencio me dió a entender que algo no estaba bien. El llanto de tu hermana era, tal vez, mas acorde a la situación. Pero tu silencio me traía imágenes de mi persona que no quisiera en vos.
Hace poco me comentabas acerca de que habías tranzado con un chico. Yo, con cara de póquer pero tragando saliva te pregunté Definí tranzar, por favor y tu explicación sobre que se trata de unos cuantos besos, me llenó de alegría ¿sabés por qué? porque me lo dijiste y confiaste en mi.
Hoy, mi amor, estás grande. Anoche te veía discutir a rabiar con tu madre y tu hermana y, mientras yo trataba de contemporizar, pensaba en tu rebeldía (natural, lógica y deseable a tus catorce años), que como padre estoy obligado a tratar de encauzar, pero que admiro, porque es la que en muchos aspectos de mi vida me faltó.
En estos momentos nuestros caminos están unidos, pero ya vendrá también la hora en la que tengas que viajar a desarrollarte en tus conocimientos. Empezaste pensando en la paleontología, y ahora estás en la psicología. Y vaya uno a saber si será tu última opción o habrá otro cambio. A mi no me importa. Yo, tu padre, voy a estar para ayudarte en todo lo que necesites.
Ni vos ni tu hermana leen este espacio. Saben que existe pero nada mas. También tengo la tranquilidad que no hay nada de lo que aquí escribí que no sepas.
Sabés que te amo, que deseo que todo lo mejor sea sobre vos. Sabés que le ruego a Dios te bendiga.
Sabés que acá estoy.

jueves, agosto 23, 2007

Ocasión especial

Como explicara Carl Sagan en su libro Cosmos, nuestro sistema numérico tiene una estructura de diez en diez que deviene de cuando los primeros seres aprendieron a contar, valiéndose de la ayuda de sus dedos. Si hubiésemos sido creados con seis dedos en cada mano, muy probablemente la estructura mencionada sería de doce en doce.

Por eso es que se les asigna una importancia mayor, por lo significativo, a los números terminados en cero siendo que marcan un corte, cuando desde la aritmética son solo un número mas.

Hay una imagen que hace bastante me pasaron por mail y siempre quise colgar aquí, pero no me imaginaba bajo que pretexto. Entonces, siendo éste el post número 100, aprovecho para salirme un poco de lo formal (que a veces agobia) y solamente adosarla. Que cada quien saque sus conclusiones (o tome sus medidas) y le encuentre utilidad. Evidentemente hay quienes tienen tiempo de estudiar y tabular temas tan "curiosos"



Por supuesto que quienes reunimos los requisitos de ser argentinos, porteños e hinchas de Huracán somos todos del grupo colorado.

Saludos a todos

miércoles, agosto 15, 2007

Tres bellezas (I)

En líneas generales, los autos que más me gustan tienen que ver con la época de mi infancia.
No por el hecho de que yo haya sido infante, sino porque los diseños tenían su personalidad. Hoy día cuando converso con alguien de automovilismo (aunque siga siendo un fanático), suelo colocar como argumento que, en la actualidad, los Fórmula Uno son todos iguales. Si los pintamos a todos de blanco, después que alguien me diga cual es cual.
Hay muchos que fueron determinantes y, a riesgo de ser injusto, quiero hablar sobre tres Sport Prototipos que tuvieron aun alguna faceta en especial.
Este que menciono hoy también lo cité aquí, y fue mi primer amor.






El Matra Simca 650 era un producto de la época dorada de esta categoría, tuvo sus versiones de cola corta y larga (típica versión para correr en Le Mans) y también provocaba el deleite de los hinchas con algo de lo que me han hablado, pero que lamentablemente no disfruté. Su sonido.
Los motores de aquella época tenían un ronquido característico, en tanto que los Matra producían un sonido parejo y agudo. Me lo han descripto como un violín.

La foto corresponde a las 24 Horas de Le Mans de 1970 y quien lo conduce es el malogrado François Cevert.
El color azul es el que, de acuerdo con los códigos automovilisticos que se han manejado por años corresponde a los autos franceses. En otro momento voy a ser más extenso sobre el particular.
Y (mambo particular) recuerdo que cuando, siendo un pibe, veía en la revista Corsa fotos de esta máquina, el detalle que me causaba mayor agrado eran las ópticas y la boca de entrada de aire, como si fuesen los ojos y los labios del Matra.
Con respecto a esto último, en francés la palabra “auto” lleva artículo femenino. Ellos siempre dijeron que el auto es como una mujer, puede brindarle al hombre sensaciones perfectas e insospechadas. Y también dejarlo tirado en el momento menos pensado.
Saludos a todos

viernes, agosto 03, 2007

Metamorfosis

Hace veinte años:
Ir al gimnasio de Spinosa (por el barrio de Almagro) con mi amigo Fercho y hacer toda la rutina. A la vuelta refugiarse en una de las pizzerías de Boedo y engullir una grande de muzzarella cada uno, con gaseosa.

Anoche:
Ir al gimnasio Perfil, hacer toda la rutina. A la vuelta rallar cuatro zanahorias, un touch de aceite de oliva, una manzana y agua.

¿En qué me estaré convirtiendo?

miércoles, agosto 01, 2007

El baile de la gambeta

Cómo me gusta este tema de la Bersuit...

Por eso ahora vamo' a bailar,
para cambiar esta suerte.
Si sabemos gambetear
para ahuyentar la muerte.
Vamo' a bailar,
para cambiar esta suerte.
Si sabemos gambetear
para ahuyentar la muerte.

Y por que si,
porque sobran las bolas,
de matarla con el pecho
y no tirarla afuera.
Para jugar
de local en cualquier cancha,
aunque pongo el corazón
y vo' ponés la plancha.

Vamo' a bailar,
para cambiar esta suerte.
Si sabemos gambetear
para ahuyentar la muerte.
Vamo' a bailar,
para cambiar esta suerte.
Si sabemos gambetear
para ahuyentar la muerte.

Y, porque soy
de la escuela del Bocha,
voy con la fantasía
a la estrategia fría.
Y, si no hay copa,
que haya cope para la gente,
que salta sobre el dolor
y nace nuevamente...

¡Vamo'!..

Y si me voy,
así como de repente,
es como un viaje más
para el que viaja siempre.
Si he de morir,
no quiero como la oveja,
que cuando no da más lana
el amo la degüella.

Vamo' a bailar,
para cambiar esta suerte.
Si sabemos gambetear
para ahuyentar la muerte.
Vamo' a bailar,
para cambiar esta suerte.
Si sabemos gambetear
para ahuyentar la muerte.

Tomala vos, dámela a mí,
si te quedas... ¿por qué no venis?
Movela como sea,
que ya llegó la hora
del baile de la gambeta.

Para cambiar de suerte
Fantaseo una jugada
Hay que ahuyentar la muerte
con la pelota encendida.
Para cambiar de suerte
Lleva el alma de una queja
Hay que ahuyentar la muerte
Y el cuero es pura vida.
Para cambiar de suerte
Si la suerte ya está echada
Hay que ahuyentar la muerte.
Y es el final del partido,
Para cambiar de suerte
Meto un gol de corazón
Hay que ahuyentar la muerte
Para gritarle al olvido
Para cambiar de suerte

Vamo' a bailar,
para cambiar esta suerte.
Si sabemos gambetear
para ahuyentar la muerte.
Vamo' a bailar,
para cambiar esta suerte.
Si sabemos gambetear
para ahuyentar la muerte.

Creo que más allá del ritmo, la sangre que le ponen, etc, hay un verso que me resulta determinante.
Y porque sí, porque sobran las bolas, de matarla con el pecho y no tirarla afuera.
Cada vez que lo escucho se me eriza la piel.
Quien la para con el pecho, no solo se hace cargo, sino que se anima a salir jugando. No se la saca de encima, la pone contra el piso, la duerme y comienza a hacer él su propio camino.
Ese camino podrá salir bien o mal, pero es el de él. Habrá que eludir marcadores, tal vez tengamos cancha barrosa o el césped mas verde.
Quizá se escuche algún ¡pasala!
Pero en algunas instancias de la vida, creo que conviene animarse a ser morfón.
Obviamente no estoy hablando de fútbol.
Saludos a todos